BAILAR BAJO LA LLUVIA

Nuavemente he tenido la oportunidad de escribir en el Semanario ribereño Más. Como siempre, muy agradecida por la oportunidad que me dan de escribir en voz alta.

Solemos tener una zona de  confort, un estado de bienestar que nos hacen sentir protegidos, como si estuviésemos en un tubo de cristal que nos aísla pero por el que podemos ver. Es como cuando ves la lluvia desde tu casa y te sientes calentita, cobijada, sientes la belleza del momento pero también eres consciente de lo que sienten los que están en la calle. Ves los árboles moverse pero no sientes el aire, ni el sonido, ni la vibración.

Pero dentro de esa tranquilidad existen momentos, vivencias, pensamientos que resquebrajan, aunque sea una mínima parte, esa sensación. Empezamos a pensar más allá, nos sentimos impulsadas a buscar una solución o a vivir algo nuevo. Sopesamos pros y contras, reflexionamos, cogemos fuerza y decidimos pasar a la acción. Sigues en el salón, pero dejas la manta, te levantas y te acercas a la ventana, incluso la abres aunque sabes que se puede mojar el parquet pero quieres sentir el viento, oír como caen las gotas y oler la tierra mojada. Y se pinta una sonrisa, te armas de decisión (aunque también te protejas y cojas chubasquero y paraguas) y sales a la calle, incluso sonríes cuando los demás te miran como si se tu hubiese ido la pinza, pero tienes claro lo que quieres. Quieres sentirlo en tu piel, quieres empaparte, y decides romper las barreras, que no son otras que las tuyas porque eres la verdaderamente responsable de su vida, y te fundes en la lluvia, te mezclas con la esencia de la naturaleza, con la fuente de la vida. Y ríes al bailar bajo la lluvia, incluso puedes ver y abrazar a esa niña que fuiste y saltaba en los charcos sintiendo la felicidad absoluta.

Hay momentos en los que decides tomar las riendas de tu vida, aunque quizás te equivoques, pero confías en tus posibilidades porque sabes que realmente mereces la oportunidad y que todo te vaya bien, has aprendido y has trabajado los recursos, quieres tener nuevas sensaciones que sabes que serán tu trampolín hacia algo mejor. Eres valiente porque confías en tu fuerza interior. Y lo mejor es que todo fluye…y sonríes…y ¡¡VIVES!!

Laura

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ASAMBLEA POR EL RÍO TAJO

De nuevo he colaborado con el semanario Más. Creo que hay veces que José Ángel me llama en el momento oportuno y esta vez quería hablar de algo muy importante para mi:  la Asamblea para la defensa del río Tajo en Aranjuez. La semana pasada les otorgaron el premio Dragona Iberia por su espíritu y energía. Insisto en que ese premio es de todos los ribereños que se mojan por su río de una forma u otra.  Así es como yo los veo, así es como yo lo siento. Gracias de nuevo por dejarme “escribir en voz alta”.

Si me preguntas a qué elemento pertenezco te diría que al fluvial. Mi vida, mi herencia es de las aguas del Tajo. Nuestro contexto nos marca y yo soy de la ribera, y así lo sentimos muchas personas. El río ha marcado nuestro ritmo, ha forjado nuestro carácter, nuestra rutina. Todo se lo debíamos y éramos conscientes de ello. Después se le dio de lado. Su música sonaba de fondo, siempre presente desde el olvido, paciente. Generoso, aporta su riqueza y su energía. Agonizante, por una codicia que se empeña en alterar artificial y atrozmente su cauce y su destino, un mes tras otro completando décadas, y esa sentencia de muerte no la impiden ni los unos ni los otros. Los responsables, creyéndose dioses, malean la naturaleza jaleados por intereses económicos desiguales sin pensar en las consecuencias. Mientras el Tajo, resiliente, cuando le dan un respiro se recupera, renace, limpia, cuida todo a su paso, alimenta su creación, consciente de que él abrirá su camino de una forma u otra, se reinventará y perdurará pero los que perdemos somos nosotros.
Con este pensamiento y con la certeza de que no puedo estar de brazos cruzados acudí a la Asamblea por la Defensa del río Tajo en Aranjuez. Lo había pensado muchas veces, pero me sentía “pequeña”, quizás intimidada, nadie me conocería y no estaba “invitada”. Esa era mi impresión, y no acudí hasta que fui por pertenecer a un partido político. Cuánto me equivocaba. La Asamblea es abierta, no excluye a nadie, todas las personas suman con sus conocimientos, su ilusión, sus ideas o su compañía (qué importante es el apoyo moral). Hay un objetivo común: el río Tajo y su bienestar que está unido al fin del Trasvase. Hay muchas formas de trabajo y opiniones (cuántas discusiones y debates habrán tenido lugar) pero cuando el objetivo es claro se liman asperezas y se comprende que entre el blanco y negro hay grises y que en ese punto está el acuerdo y la solución. Es una carrera de fondo, cuando uno se quiere rendir otro tira hacia delante, cuando una idea no sale, otro busca el mecanismo y cuando aparece una cara nueva se añade un latido de ilusión al ritmo asambleario. Sabemos que nos hace falta más, que no llegamos a todo pero tenemos la certeza de que el objetivo lo merece. Buscamos ese pegamento social que encienda la mecha para la movilización desde la sensibilización y la información. Llamamos a todas las puertas con nuestra humildad pero respaldados por la responsabilidad, la profesionalidad y la ética y mirando hacia el futuro. Ese futuro que se cambia desde el presente, ese futuro que está llegando y del que somos responsables aunque no seamos protagonistas (o si…). Yo no quiero que mi hijo me diga que estando en mi mano hacer algo no luché.
Quiero darte las gracias por todo el apoyo que muestras con cada “me gusta”, con un comentario, con unas palabras, con una asistencia…Eso nos ayuda. Pero también me gustaría que te hicieras presente en este proyecto, que aportes, que animes. No le des la espalda al río, deja la vergüenza a un lado si es necesario y “mójate” con nosotros por un Tajo vivo.

Laura

HASTA SIEMPRE, MONCHO

Tras unos días de descanso y desconexión, volvía de viaje y me he encontrado con una mala noticia. Moncho, maestro del arte y de la vida, nos había dejado. Me llamó mi madre, no sabía si hacerlo, pero las madres siempre saben lo que deben hacer y además aciertan. Por un momento todo perdió su belleza, el baile de la vida se producía de nuevo, cambiando la melodía que marcaba mi corazón. Mis ojos se llenaron de lágrimas que inundaban mi alma y echaba de menos esos abrazos tan sinceros y especiales. De repente noté la grandeza del alma de Moncho, sabía que estaba allí, que estaba con todos, tal es su inmensidad porque pocas personas son capaces de crear la misma idea en el corazón de tanta gente, desde donde estuviera llegaba a mi su cariño con la fuerza del sol que consigue convencer a la noche para entregar nuevamente su luz. Es curioso porque por la tarde su hija me transmitió el mismo pensamiento.

No sé cómo conocí a Moncho, lo que sé es que siempre ha estado en mi vida, en un lugar privilegiado y amado. Desde pequeña cada vez que le veía me lanzaba a sus brazos. Supongo que mi intuición de niña reconocía  su bondad y yo quería calarme de ella. Con mis 39 años, seguía haciéndolo. Y siempre lo comentábamos, nos contagiábamos de energía. Él me decía que ese abrazo le daba vida, así que volvía a abrazarlo de nuevo, porque quería que fuese infinito.

Hace años escribí una columna dedicada a él. Estoy feliz de haberlo hecho. Siempre se dicen las cosas bonitas cuando la persona no está, pero yo tenía claro que él merecía saber todo lo que inspira (perdonad que siga hablando en presente, pero…). Me lo encontraba y después del abrazo me daba las gracias y decía que había mandado la copia de la columna a su familia, aunque él no se veía así. La humildad no le dejaba ver la realidad, se sentía como cohibido, pero notaba que debía ser especial porque a su alrededor todos nos volvíamos mejores. Y yo pensando que todo lo que se pueda decir de él se queda corto. Quienes le conocen saben que no miento.

Lo encontré varias veces en los últimos meses. Y demostraba su valentía. Tenía clara su sentencia pero quería vivir todo hasta el límite, con su esencia. Me dijo todo lo que pensaba de mi, y yo, esa niña que corría a sus brazos me sentía enorme porque el cariño me invadía. Sé que había decidido decir todo lo que pensaba antes de irse. Y todo lo que pensaba era bueno, porque con su magia conseguía siempre ver el lado bueno. Trazaba su lienzo con tinta segura y firme, mostrando la realidad desde su óptica objetiva y generosa, compartiendo la belleza y regalando recuerdos e historias que imaginar. Nadie “pinta” mejor el alma de las personas. Siempre la palabra precisa, siempre la sonrisa sincera.

Ayer, quizás fui un poco egoísta, porque cada vez que abrazaba a alguno de sus hijos me inundaba de esa esencia que les ha dejado. Quizás yo pretendía dar algo de fuerza, pero eran ellos los que la transmitían. Y ese cariño…todos emanaban sinceridad y me dijeron las mismas palabras. Moncho, sé que estabas orgulloso de tu obra, y puedes estar tranquilo porque los cuidamos, aunque saben hacerlo solos, han tenido un gran ejemplo.

El corazón duele, pero es porque tiene que romperse para hacer un hueco para el recuerdo tan entrañable de una persona tan especial. Le doy gracias a la vida por haber cruzado nuestros caminos en varias ocasiones. Ahora recuerdo a Lola…dale besos de mi parte. El club de la resplandeciente oscuridad es aún más brillante con tu energía.

Nos debemos un abrazo, y tengo claro que lo haremos, pero aún no. Te quiero,  Moncho. Gracias.

Laura

OTRO CUMPLEAÑOS

Una vez más colaboro con el semanario ribereño Más. Agradezco mucho su confianza y la oportunidad de escribir en “voz alta”

La gente cambia, aunque algunos se empeñen en decir que no pueden. Hay momentos en que todo se transforma, quizás sea poco a poco, o un cúmulo de circunstancias y de repente revisas tu alma y ves que no eres la misma, o hay ocasiones en que sabes el momento exacto. En mi caso supongo que he tenido todos los tipos siendo más consciente en algunas ocasiones que otras. Antes me empeñaba en decir que había nacido así y ya está, luego me di cuenta de que las habilidades sociales se trabajan diariamente, que comienzas a “actuar” pero finalmente llega a ser tu actitud y tu forma de vida. Otro momento fue en 2008, una ausencia grande que nos tambaleo y nos hizo a aprender a vivir de otra forma, sonriendo entre lágrimas y notando siempre su energía cercana pero sin poder tocarla. Y en 2012 llegó el siguiente. Nació mi hijo, la mayor alegría de mi vida, un terremoto de luz de mil colores, y comprendí lo que era el amor incondicional y admire a mis padres más aún de lo que ya lo hacía.

Pero a los pocos días, me puse mala. Sin ser consciente de ello bailaba en un hilo frágil, sutil, perdiendo poco a poco luminosidad. No puedo contar cómo fue porque aunque era la “protagonista” parecía que no me pasaba a mi. Lo que más deseaba era poder ver a mi hijo, tenerlo en brazos, darle todo lo que tenía en mi interior. Y además estaba mi familia, los que dan todo por mi, los que no se rendían, los que pintaban una sonrisa antes de pasar a verme a ese cubículo, y me animaban, y me querían y me dejaban su fuerza, quizás por eso luego notaban que se tambaleaban, aunque nunca lo han reconocido delante de mi. De nuevo inconscientemente, cogí ese hilo, lo trencé con la fuerza de los míos, con los aprendizajes, con la energía que me dejó mi hermana, y todos los que la antecedieron. Busqué el ejemplo de esas personas maravillosas que han sufrido y se han reconstruido y también la promesa de ese ser tan especial que es mi niño, mi pequeño guerrero de luz. Y ya no me conformé con lo de antes, sino que DECIDÍ VIVIR. En ese momento me hice dueña de mi vida, y me prometí que sería siempre fiel a mi, que buscaría lo mejor, que no me conformaría con poco porque lo merezco todo, que tenía que devolver todo lo que me habían dado, no por obligación, sino porque eso me hace sentir mejor. Tuve que rozar la oscuridad para iluminarme desde dentro y reflejarlo fuera.

Nunca podré agradecer lo suficiente a todas esas personas, sabéis perfectamente quienes sois, todo lo que me distéis. Y a los que os dieron las fuerzas, aunque no lo hicieran conmigo directamente. Creamos una cadena que no se rompe. Comprendí que hay ocasiones en las que se tienen varios cumpleaños, que se deben celebrar.

Laura

ESCRIBIR EN LAS “COLUMNAS”, NO EN LOS “PAPELES”

Un pensamiento escrito hace unos años en el semanario Más, pero creo que sigue dando para reflexionar sobre la situación de nuestro pueblo. Y dentro de nada empezamos con esos “papeles” llenos de promesas. Que largos los meses hasta mayo…

Esta mañana pensando qué escribir en esta columna me han dicho: “No se escribe en las columnas, se escribe en los papeles”. Es algo que quizás parezca obvio pero que a mí, rebelde por naturaleza, me ha hecho reflexionar.

Hay palabras que se dijeron, se escribieron para que perdurasen y se grabaron a fuego en la mente de una persona, pero el  tiempo las borró. Hay personas más osadas, buscan la inmortalidad, soñadores que crean obras y buscan quien las construya. Crean edificios, parajes únicos que son un deleite para los sentidos, transmiten mensajes atemporales y consiguen proyectar planes futuros para acompañar ese trato con la eternidad.

Aranjuez es uno de esos lugares, con edificios perennes, sueño de Reyes hecho realidad. Tiene su Historia escrita en sus columnas, edificios y jardines paradisíacos. Y esto seguiría siendo así si no fuera por lo que “se escribe”. Todo va estupendo, hay ideas para poner en marcha y evolucionar, se buscan medios y formas de trabajo, instrumentos para llevarlo a cabo, se piensa de forma sostenible buscando la mejora de nuestro pueblo… Pero de repente aparecen los papeles, a los que cambiamos el nombre: BUROCRACIA (algunos también lo llaman “burrocracia” y quizás no vayan desencaminados). Hay que pedir permisos por escrito, que te den el visto bueno varias personas, luego te dicen que hay que llevarlo a cabo  de esta manera, otros quizás no están de acuerdo y ponen “peros” y trabas que dificultan el trabajo o incluso lo imposibilitan totalmente. Posteriormente la misma idea, a la que antes se había dicho que no, se ve como buena, se adopta como propia pero quizás ya se han pasado los plazos, o quizás era buena desde un principio, pero como no era mía no se hace y punto…. Preocupan más los papeles que realizar los trabajos para mejorar nuestro pueblo. Cantidad de buenos proyectos guardados al fondo de un cajón….

Soy una amante del lenguaje, las palabras son importantes, pero Aranjuez necesita hechos. Es necesario equilibrar lo “escrito” y pasar a realizar las obras, o al menos no pongamos tantas trampas a los que asumen las responsabilidades sin pedir nada a cambio, por el simple hecho de que valoran a su pueblo y quieren mejorarlo. Intentemos todos estar a su altura…

Laura

LA ALIANZA

Otra semana más he tenido la oportunidad de escribir en el semanario ribereño Más. Para mi es un gran regalo el que sigan contando conmigo para poder “escribir en voz alta”. 

Estaba nadando, se sentía bien, segura, tenía confianza y además la miraba desde la orilla. Quiso sentir el agua, probar sus posibilidades, tomó aire y se sumergió. Estaba tranquila, disfrutando y de repente, sin saber cómo, su anillo se quedó enganchado, no era capaz de soltarse, los nervios se agarraban a su corazón mientras su mente era consciente de que el aire de sus pulmones pasaría a ser líquido…

Se despertó, la pesadilla había sido muy real, demasiado. Sentía que el corazón no podía ir más rápido, no sabía si tenía frío o calor, las manos temblaban. Lo había soñado, pero…en ese momento fue consciente. No lo había soñado, era real, era su propio Yo quien hablaba con ella en sueños (siempre ocurre así)

Había sido muy feliz, se habían conocido, habían aprendido a comprenderse y a amarse, a compartir, a crear una vida juntos, quizás no era perfecta pero era  su mundo, conocía su ritmo, no hacía falta hablar. De hecho ya hacía tiempo que no hablaban, hacía tiempo que su ritmo ya no tenía compás sino que había caído en la monotonía, en el aburrimiento, aunque seguía existiendo un sitio común, que iba modificándose, pero no se había dado cuenta de las consecuencias. La rutina cambió: discusiones, reproches no dichos que se intuían en su miradas, ambiente denso que oprimía el pecho, sonrisas que enmascaran otros pensamientos, silencios que retumban más que los gritos y que se graban en las células, maletas hechas, armarios vacíos, y una puerta que se cierra.

Miro su mano, seguía teniendo la alianza, recuerdo de esa promesa de unidad en toda circunstancia…Suspiró, las lágrimas rodaron, y tuvo que aprender a vivir de nuevo.

Cuando menos lo esperaba aparecía una sonrisa, aprendió a llenar su espacio con nuevas actividades, comenzó a disfrutar de su tiempo, quedó con sus amistades, encontró más tiempo para su familia y hizo las cosas que en el pasado había pospuesto. Respiraba, y su corazón tenía otro ritmo, había encontrado su melodía. Fue consciente de que si otras cosas más importantes no la habían destruido esto tampoco lo haría. Comprendió que era muy grande y especial como para compartir su vida con quien no quería estar a su lado. Supo que la vida es un presente que hay que exprimir y que debe hacerse con intensidad. Tuvo la certeza de que jamás estaría sola porque tenía alguien que jamás la abandonaría, que velaría por su bienestar, que la ayudaría a encontrar soluciones y estrategias, que la dejaría llorar pero también le daría la mano para levantarse, que sería sincera con ella, que la amaría como nadie podría hacerlo y que no esperaría nada a cambio. Escuchó su voz, no tuvo dudas y se dejó llevar. Lo tenía todo, siempre había estado ahí pero la habían engañado con cuentos de medios limones. SE TENÍA A SI MISMA CON TODO LO QUE ELLO SIGNIFICA

Laura

COMPROMISO PARA EL 2019

Hace unos años compartía mi deseo de año nuevo, este año es más corto pero igual de intenso.

Noche de despedida y día de nuevos proyectos.
En el 2019 quitaré lastres y eliminaré todo lo que no me convence, agradeciendo sus enseñanzas, siendo yo misma sin pensar en el qué dirán.
2019 traerá oportunidades y las aceptaré sin miedo. ¡Daremos el salto!
Viviremos con pasión, amaremos, reiremos, besaremos, hablaremos, compartiremos momentos, sentiremos…
A veces nos disfrazaremos para adaptarnos, otras buscaremos complementos, otras iremos a alma descubierta, pero siempre, siempre, seremos naturales. Fiel a mi esencia: con los pies en el suelo pero apuntando muy alto, ampliando fronteras y rompiendo límites. Un año para ir más allá, sonriendo siempre.
Pero te necesito para crear este año genial junt@s: porque somos grandes, porque nos lo merecemos, porque somos los constructores de nuestro camino hacia la felicidad y la vida que queremos, porque tenemos la capacidad de cambiar el mundo, ¡¡porque lo valemos!! Así que lo primero, ¡¡GRACIAS POR ESTAR AHÍ!!
Y para finalizar sólo una pregunta, ¿me acompañas en este camino?

Laura

DIEZ AÑOS

Otra semana he podido colaborar con el semanario ribereño Más. Y esta semana ha coincidido con una fecha especial en mi vida y así he podido hacer un pequeño homenaje. Gracias por darme la oportunidad de “escribir en voz alta”.

Cómo explicar lo que ha pasado en diez años…Ese día nuestra vida cambió para siempre, nos dijeron que te habías ido. Siempre cuesta “despedirse” pero quizás ayudó el que habíamos tenido unos días para prepararnos. Incluso eso supiste hacer bien, nos dejaste un tiempo para estar contigo, para poder decirte lo que no te habíamos dicho. Pero, ¿sabes? No fue suficiente. Seguimos teniendo mil cosas en la mente, te añoramos en cada fecha, tu silencio pesa…

Hace diez años comprobaba la relevancia de las cosas no importantes. Esas palabras que casi carecen de sentido pero se transforman en inolvidables. Sigo siendo incapaz de desayunar a primera hora. Quizás espero que vengas y me preguntes “¿No desayunas?”. Y te diría: No, pero quiero decirte que te quiero, y quiero oír tu risa, y quiero que te quedes un rato más, incluso que discutamos si es lo que necesitas porque sé que después de eso vendrá otra vez la comprensión. Y es que nos empapan los recuerdos pero nos ha faltado tanto tiempo, tanto…”

A veces me pregunto si fue un sueño, pero están los recuerdos que atesoramos en el alma, y aparecen los gestos que nos recuerdan a ti, o escucho a Amaral y me pregunto si te conocía, y suelto una carcajada o muerdo el silencio que ha dejado tu ausencia. Pero hay algo peor que eso, que sería no haberte tenido nunca. Y es que siento que te quedaste en cada uno de nosotros. Tu energía, que era inmensa, se dispersó para todos los que te conocíamos. Y sigues haciendo magia y apareces incluso en los que no te conocieron. Y encuentro consuelo escribiendo, o hablando de ti, y recibiendo respuestas de las personas que te quisieron, que son tantas…No sé si llegaste a ser consciente del poder que ejercías sobre tus personas.

En diez años el mundo siguió girando, aunque su ritmo cambió. Los latidos de los corazones rotos tuvieron que acompasarse y buscar un nuevo son marcado por tu silencio y el amor que compartimos. Es una melodía triste pero tan bonita y tan llena de agradecimiento. Porque tú nos has hecho apreciar la vida de otra forma, hemos aprendido a vivirla a tu manera, tan intensa. A veces necesito tomar fuerzas, y entonces tu sonrisa de medio lado aparece para retarme, me anima a seguir, siento tu calor y al final aparece la risa sonora o el “yo confío en ti”. Y es que me acompañas. Eres parte de mi vida, lo sigues siendo aunque no te vea.

Y al final no te he contado todo lo que ha pasado, pero es que estoy intentando alargar el momento. Quiero alargar nuestro encuentro, porque estás tan lejos… pero te siento tan cerca…Siempre con nosotros…Siempre, hermanita…

Laura

CERRADO POR MELANCOLÍA

Hoy google fotos me recordaba unas fotos de hace años y había unas fotos que volvían a impactarme. Eran de una tienda de mi Ferroliño, y aquí pongo el párrafo que me vino a la mente en ese momento.

Otro lugar que me provoca esa curiosa sensación de saudade es una ti20161119_105932enda de la calle Real, la librería Quijote con sus puertas ya cerradas, en la que  reza la razón de su fin: la melancolía. Al verlo no tienes más remedio que suspirar, y empatizas con esos dueños, con su lamento al cerrar la puerta de sus sueños y los momentos con sus clientes porque un negocio no es sólo lo que vende sino todas las relaciones que establece y ese trato que lo hace especial y único. No conociste a esos dueños, pero sólo al ver la delicadeza y el sentimiento con que pusieron fin a su negocio no queda otra más que sonreír con tristeza mientras el corazón da un vuelco. Van más allá, y en los escaparates laterales tienen mecanografiada la oda de esplendor en la hierba de William Wordsworth.

20161119_105945Aunque el esplendor que brilló tanto un día

esté ahora para siempre en mis ojos

aunque nada pueda devolverme el instante

del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores

en vez de llorar saquemos

fortaleza de todo lo que vimos

de esa proverbial simpatía

que existió entonces y siempre existirá,

del pensamiento en calma que surge

del sufrimiento humano

de la fe que es capaz de mirar a través de la muerte

y de los años que forjan la mentalidad meditativa.

 

Simplemente impactante…

Laura

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